
¿Qué ocurriría si durante una de mis clases en la Universidad apareciera, de pronto, una cebra en el aula? Sin duda que el foco de atención de los alumnos se desplazaría, desde lo que yo estoy explicando, a observar la cebra y los movimientos de la cebra ¿Por qué? Porque la cebra representa algo nuevo en el entorno, algo que contrasta con ese entorno y activa la curiosidad. Y es la curiosidad, ese ingrediente primario de la emoción, el que activa a su vez la atención y con ello la maquinaria cerebral del aprendizaje y la memoria. Y esto ocurre de modo natural, utilizando los códigos que tiene el cerebro construidos y heredados desde hace mas de doscientos millones de años.


